INFORMACIONES PSIQUIÁTRICAS 229 - page 22

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Informaciones
Psiquiátricas
2017 - n.º 229
partícipes y protagonistas de los planes de
rehabilitación. Esto incluye estar abierto a
cambiar los objetivos teniendo en cuenta lo
que le parece significativo al interlocutor.
Empeñarse en perseguir unos objetivos que
el paciente y la familia valoran como irre-
levantes no es una buena estrategia, sobre
todo si tenemos en cuenta que la familia
forma parte del equipo rehabilitador. Tampo-
co, claro está, podemos proponer objetivos
irreales impulsados por las familias.
Es esencial transmitir optimismo e ilusión
por la consecución de pequeños logros. Para
ello es muy importante aprender a marcarse
esos pequeños retos, claramente enunciados
y potencialmente alcanzables; deberemos
perseguirlos con el mismo ahínco que los
grandes objetivos.
Si no vemos objetivos claros, siempre hay
un proyecto de cuidados que llevar a cabo.
De nuevo, deberemos ser constructivos e im-
plicarnos en su despliegue.
A veces esta valoración y empeño en per-
seguir pequeños cambios, es complicada de
conjugar con la necesidad de rendir cuentas
ante terceras partes pagadoras de los servi-
cios. Por lo tanto, habrá que explicar que la
lógica de un tratamiento financiado se rige
por saltos significativos en los logros fun-
cionales, pero que eso no niega la posibili-
dad de cambios menores de gran importan-
cia cualitativa y subjetiva para el paciente y
para su familia. En este sentido, los tiempos
de asimilación de la familia y los tiempos
de financiación del tratamiento a veces no
coinciden y la vivencia de la familia, si no
ha sido explicitado suficientemente este
punto, es de que “se ha tirado la toalla”,
más cuando el gran pecado de los médicos y
terapeutas es el de matar la esperanza y el
de abocar al interlocutor a una aceptación
precipitada de una realidad inasumible, y no
siempre cierta.
Sin embargo, hay veces en las que debe-
mos ofrecer información objetivamente ne-
gativa: Las expectativas de rehabilitación no
se han cumplido. En esa situación debere-
mos tratar de que mantengan cierto equili-
brio ajustando sus expectativas en relación
con el pronóstico del daño cerebral y ayudar
con intensidad a dibujar un buen programa
de cuidados que no descuide una rehabilita-
ción de mantenimiento a largo plazo.
Comentábamos en la introducción que uno
de los momentos más sensibles para las fa-
milias es el momento del alta. Cuando finali-
za la etapa rehabilitadora se crea una nueva
crisis en el seno de la familia y es importan-
te ayudar al ajuste de la misma. Nos podrá
beneficiar en este sentido la vinculación que
a lo largo del proceso se haya construido.
La claridad y honestidad durante el tiempo
compartido, así como la capacidad empática
y negociadora de los serán la base para que
la familia pueda aceptar la discapacidad y
valore positivamente los esfuerzos realiza-
dos. Se han puesto en valor sus necesida-
des y se han tomado como prioritarias por
los profesionales. La constatación de que se
han producido cambios de vida irreversibles
comenzarán a aparecer. Lo cual no es malo,
pero si necesario para comenzar, si no se ha
producido ya la tarea del duelo (15).
Procedente de otro ámbito en el que la
comunicación noticias difíciles es algo ha-
bitual, como es el de los cuidados paliati-
vos, una serie de autores, conscientes de las
dificultades que estos mensajes producían
en paciente (así como en el médico,) desa-
rrollaron un protocolo de 6 pasos como una
guía para dar malas noticias; le denominaron
con el acrónimo SPIKES (16). Una traducción
al castellano fue EPICEE que son las siglas
que corresponden a los 6 pasos en que se
conceptualiza y desglosa el proceso de dar
malas noticias (17):
Margarita Pascual Darlington / David De Noreña Martínez
1...,12,13,14,15,16,17,18,19,20,21 23,24,25,26,27,28,29,30,31,32,...84
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