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Informaciones

Psiquiátricas

2020 - n.º

239

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clusivamente cuidadores con altos niveles de

culpa y malestar (depresión y/o ansiedad), y

se obtuvieron reducciones clínicamente sig-

nificativas no sólo en culpa, sino también

en sintomatología ansiosa y depresiva (48).

El programa de intervención está basado en

estudios previos de intervención (por ej.,49;

50) así como en estudios sobre la culpa en

el cuidado (25; 32; 37; 40). Los contenidos

del programa giran en torno a tres creencias

disfuncionales que se relacionan con el ori-

gen o mantenimiento de los sentimientos

de culpa en cuidadores. Concretamente, las

creencias son: “Debo ser un cuidador com-

petente y perfecto. Debo tener el cuidado

bajo control”, “El autocuidado es una con-

ducta egoísta. El bienestar y satisfacción de

mi familiar es mi mayor y única responsa-

bilidad”, y “Debo experimentar emociones y

pensamientos positivos hacia mi familiar y

hacia mi papel como cuidador. No es correcto

experimentar emociones y pensamientos ne-

gativos asociados al cuidado”. A lo largo del

programa de intervención se realizan ejerci-

cios para ayudar a los cuidadores a explorar

sus sentimientos de culpa u otras emociones

negativas asociadas a las creencias mencio-

nadas. Por ejemplo, se analiza cómo se han

sentido los cuidadores cuando han realizado

alguna actividad de ocio sin su familiar o si

no la han realizado para evitar la posibili-

dad de sentirse culpable por hacer algo sin

el familiar. Igualmente, se analiza como en

el cuidado existen diferentes “disparadores”

de sentimientos de culpa (por ej., cometer

“errores” como gritar o perder el control,

tener emociones o pensamientos negati-

vos) que llevan a que el cuidador emita un

juicio personal negativo hacia sus acciones

realizadas. Tales juicios pueden tener a su

vez consecuencias cognitivas, emocionales

o conductuales negativas como, por ejem-

plo, evitar actividades placenteras, no ser

asertivo y no poner límites, evitar el auto-

cuidado, etc.

A pesar de que se analiza el efecto de las

creencias o conductas del cuidador en el pro-

ceso del cuidado, el objetivo de esta inter-

vención no es cambiar las creencias, como

se hace en terapias cognitivo-conductuales

(51), sino ayudar a los cuidadores a que

comprendan, acepten y toleren la emoción

de culpa u otras emociones negativas que

surjan, siguiendo pautas basadas en la te-

rapia de Aceptación y Compromiso (52) y la

terapia centrada en la compasión (53). Los

objetivos de la terapia son incrementar la

conciencia sobre la existencia de las creen-

cias mencionadas, su relación con la culpa

y las consecuencias de actuar “fusionados”

con tales creencias. Se trata de lograr evitar

los efectos de la culpa patológica, que lleva

a las personas a renunciar a sus intereses

personales desviándose de los caminos que

les llevan a sus valores. En este sentido, se

entrena en la aceptación de las emociones

negativas (especialmente la culpa) y la rea-

lización de actividades orientadas a valores

personales a pesar de experimentar culpa al

realizarlas. Todo esto se complementa con

ejercicios dirigidos a aumentar los niveles de

autocompasión (48).

Conclusiones

Tal y como se ha revisado en este trabajo,

lo sentimientos de ambivalencia y culpa son

emociones negativas y muy dolorosas para

los cuidadores. Estas emociones están muy

presentes en el contexto del cuidado, en el

que el afecto y el estrés se mezclan, algo que

favorece su aparición. Las hijas son especial-

mente vulnerables a su padecimiento, posi-

blemente porque afrontan multitud de tareas

y responsabilidades que entran en conflicto

SENTIMIENTOS DE AMBIVALENCIA Y CULPA EN CUIDADORES FAMILIARES

DE PERSONAS CON DEMENCIA. ASPECTOS TEÓRICOS Y PRÁCTICOS