INFORMACIONES PSIQUIÁTRICAS 220 - page 134

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Informaciones
Psiquiátricas
2015 - n.º 220
Neus Salvat-Pujol / Virginia Soria / Aida De Arriba / José Manuel Crespo / Mikel Urretavizcaya /
José Manuel Menchón
del paciente [11]. Al contrario, los cuida-
dores de pacientes con trastornos afectivos
experimentan niveles moderados/altos de
sobrecarga, similares [11, 12, 28, 45] o in-
cluso mayores [46] a los de la esquizofrenia.
En cuanto a la calidad de vida, los cuida-
dores de pacientes con trastornos afectivos
tienen una percepción de mayor calidad de
vida que los cuidadores de pacientes esqui-
zofrénicos [47, 48], pero menor que la de
sujetos control [47].
La mayor participación en el estudio de
cuidadores y pacientes en tratamiento con
TEC podría deberse a que la evaluación se
realizó en la mayoría de estos casos el mis-
mo día que los pacientes y sus cuidadores
acudían a la Unidad de TEC para tratamien-
to, por lo que no requirieron hacer un viaje
adicional. En los cuidadores y pacientes-TEC
probablemente exista una mayor vinculación
con el Servicio de Psiquiatría por el contac-
to más frecuente y cercano con su personal
y, por tanto, un mayor “sentido del deber”,
mayor sensibilidad y mayor predisposición a
la participación en iniciativas vinculadas a
sus problemas de salud.
Los pacientes-TEC presentaban puntua-
ciones menores en MMSE30, debidas proba-
blemente a los efectos cognitivos del tra-
tamiento con TEC, ya que la edad, el nivel
educativo, y el resto de variables clínicas y
psicométricas evaluadas no mostraban dife-
rencias E.S. respecto al grupo de pacientes-
FAR.
Los cuidadores-TEC y cuidadores-FAR sólo
mostraron diferencias E.S. en la profesión y
el nivel socioeconómico, que era más bajo
en los cuidadores-TEC. El estado psicopato-
lógico, la calidad de vida, el funcionalismo
y la sobrecarga de los cuidadores eran in-
dependientes del tratamiento que recibiera
el paciente. Esto contrasta con la hipótesis
inicial de que los cuidadores con TEC, a pesar
de cuidar a pacientes teóricamente más gra-
ves, presentarían mejores parámetros en los
diferentes dominios estudiados, atendiendo
al acompañamiento y seguimiento más con-
tinuados y a diferentes niveles (por parte de
psiquiatría, anestesia y enfermería) que se
hace de los pacientes a quienes atienden.
Para verificar esta hipótesis sería necesa-
rio realizar un estudio con mayor tamaño
muestral, ya que el cálculo de la potencia
estadística de la muestra post-hoc para las
variables de estado psicopatológico, calidad
de vida, funcionamiento y sobrecarga del
cuidador mostró una potencia muy baja de
las pruebas, por lo que la posibilidad de fal-
sos negativos fue muy elevada.
Los pacientes se encontraban en situa-
ciones clínicas diferentes en función de la
edad: mientras que los ancianos presentaban
recuperación interepisódica y en el momento
de la evaluación se encontraban en remisión
clínica, los pacientes jóvenes estaban sinto-
máticos y no se recuperaban tras los episo-
dios. Pese a no existir diferencias E.S. en el
número total de TEC recibidos, la proporción
de pacientes ancianos que habían recibido
TEC en episodios previos era mayor que la
de pacientes jóvenes. En este sentido, la TEC
podría haber jugado un papel importante en
conseguir la recuperación interepisódica.
Los cuidadores ancianos eran predomi-
nantemente hombres, cónyuges y tenían un
menor nivel socioeconómico y menos años
de estudio que los cuidadores jóvenes, que
eran mayoritariamente mujeres y tenían otro
grado de parentesco con el paciente. Los
cuidadores ancianos tenían un peor estado
de salud y puntuaciones menores en MMSE30
que los menores de 65 años, en concordan-
cia con lo que ocurre en la población gene-
ral. Sin embargo, la calidad de vida de los
cuidadores, su funcionalidad y la aparición
de síntomas psicopatológicos (salvo estrés
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