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Informaciones

Psiquiátricas

2020 - n.º

240

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cubrir; este vacío se puede leer en positi-

vo, ya que hace mantener la sorpresa, como

motor de búsqueda, e impulsa el trabajo

cooperativo.

Una propuesta

transdisciplinar

El dispositivo de la HDA se presenta como

un lugar para apoyar a los pacientes en cri-

sis. No se promete la curación, se busca cier-

ta estabilización como parte de un recorrido;

los efectos terapéuticos vienen por añadido.

Pasar por el HDA implica un poner sobre la

mesa y poner orden; dar lugar a un proceso

de regulación y de recuperación.

Bajo el paradigma transdisciplinar, cada

profesional del equipo participa vertiendo su

visión, impresión, hipótesis, incorporando

novedades, tejiendo propuestas, pero man-

teniendo interrogantes que hagan de motor.

La puesta en común es continua, pero la

intervención es individual. Cada profesional

interviene desde su función, con su propio

saber, con su estilo y su táctica, pero la es-

trategia es de conjunto y corresponde a la

lógica común establecida en la orientación

del tratamiento. (10)

La propuesta transdisciplinar implicaría

concebir el caso como eje, motor y vector;

el grupo como vida y el equipo como red de

apoyo. Y sólo es posible si hay reconoci-

miento de la interdependencia entre profe-

sionales y si hay disponibilidad para generar

un espacio de construcción de los casos don-

de el protagonismo revierta en los pacientes.

El equipo que trabaja cohesionado, en con-

tinua conversación, de forma transversal y co-

rresponsable, funciona como una isla donde el

paciente puede apoyarse, como un ente propio

con función de agente terapéutico. (11)

Nuestro encargo no es fácil, debemos aco-

ger, escuchar y tratar a personas que sufren,

cuando su malestar les ha provocado una

disrupción vital. Nos es preciso configurar un

espacio de acogida sin prejuicios psicopato-

lógicos, ni socioculturales, donde cada suje-

to pueda encontrar un lugar donde depositar

sus producciones y testimonios respecto su

malestar, su historia y sus avatares de vida.

Pero en equipo no estamos solos ante esta

circunstancia, entre todos generamos una

cohesión que crea una atmósfera, un clima

que se contagia al grupo de pacientes. Este

clima-atmósfera hace operar al equipo como

un "otro de contraste", de diferencia, que

despierta un efecto de novedad y de respeto,

en tanto se muestra como no completo, dis-

creto y regulado. (12)

El equipo es de varios y es mutante, van

apareciendo figuras que producen el efecto

de destitución, un miembro del equipo des-

completa al otro (efecto que alivia al pacien-

te en crisis porque el otro no es omnipotente

ni invasivo). La humildad del trato facilita la

implicación del paciente hacia su responsa-

bilidad, facilita la comunicación y la aporta-

ción de algo propio. Así pues, hay que saber

no saber. Tomamos la postura de tomar nota

atenta, continuada, lo que tiene que decir el

paciente, como si fuéramos su secretario o

su aprendiz; sostenemos las sorpresas y es-

peramos a que la palabra, los síntomas y las

incidencias del paciente hagan de guía.

En grupo se genera un clima de vida. El

grupo humaniza, nos permite el vínculo, nos

hace sentir que no estamos solos y nos abre

a experiencias nuevas. En el grupo, el males-

tar subjetivo se disuelve en parte para hacer

posible la convivencia con los demás. (13)

TRANSDISCIPLINARIEDAD EN EL HOSPITAL DE DÍA