INFORMACIONES PSIQUIÁTRICAS 224 - page 34

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Informaciones
Psiquiátricas
2016 - n.º 224
Juan Carlos Cejudo
of undertreatment for pain can have a ne-
gative impact on the health and quality of
life of the elderly, resulting in depression,
anxiety, social isolation, cognitive impair-
ment, immobility, and sleep disturbances.
A comprehensive pain assessment includes
a thorough medical history and physical
examination, neuropsychological and psy-
chopathological examination, pertinent la-
boratory results and imaging studies. A mul-
tidisciplinary approach is recommended to
investigate all possible options for optimal
management, including pharmacotherapy,
interventional procedures, physical rehabi-
litation, and psychological support.
Key words:
Geriatric, pain management,
pain treatment, Psychogeriatrics, cognition
in pain
Introducción
El envejecimiento de la población está
provocando nuevas necesidades de aten-
ción y esta nueva realidad va a modificar
la atención sanitaria, social, política y
económica de los países desarrollados. Se
prevé que en el año 2025, el 27% de la
población europea tendrá 60 años o más.
El tramo de edad que más va a crecer es el
de los mayores de 80 años, que pasarán del
4 al 11% provocando el fenómeno conocido
como “envejecimiento del envejecimien-
to”
1,2
.
El dolor debería considerarse como un
síndrome geriátrico, al ser fuente de de-
terioro funcional, de causa multifactorial y
cuya identificación depende de una valora-
ción multidisciplinar. Sin embargo, el dolor
se encuentra infra-diagnosticado e infra-
tratado, por lo que la Asociación Interna-
cional de Estudio del Dolor (IASP) declaró
el año 2007 como el año del dolor en las
personas mayores.
Hay escasos datos de prevalencia en el
ámbito nacional. La prevalencia estimada
de dolor es de un 25-40% en la comuni-
dad, aumentando a un 71-88% en medios
residenciales. Se estima que la prevalencia
de dolor crónico en población geriátrica al-
canza el 50-80%, y aumenta especialmente
en el último año de vida. En el 40% de los
casos no se llega a alcanzar un adecuado
control de éste. Por otro lado, es conocido
que en dichos segmentos de población el
uso de opiáceos es menor
3, 4
.
En la Encuesta Nacional de Salud del año
2006, el porcentaje de personas mayores
de 65 años que no tienen una valoración
positiva de su salud es del 52% en varo-
nes y del 66% en mujeres, aumentando con
relación a la edad, por lo que puede con-
siderarse un factor de riesgo de reducción
del umbral álgico
5
. La presencia de comor-
bilidad en la población geriátrica es muy
frecuente, especialmente de procesos os-
teoarticulares (osteoartritis, osteoporosis
y sus consecuencias como fracturas verte-
brales y no vertebrales), por lo que va a ser
frecuente la aparición de dolor.
La presencia de dolor está relacionada
con trastornos del sueño, alteraciones nu-
tricionales, depresión, deterioro funcional
y aumento de recursos sanitarios, aspectos
todos ellos que alteran en gran medida la
calidad de vida de la persona y de su en-
torno, con la circunstancia de tratarse de
personas con expectativa de vida corta
6,7
.
Con relación a los cambios que se pro-
ducen con el envejecimiento, el paciente
geriátrico presenta problemas para la dis-
criminación y localización del dolor. La
respuesta puede ser de menor intensidad
y más lenta que en población adulta. La
experiencia sensorial y emocional depende-
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