Informaciones Psiquiátricas 2026 - nº 260 21 ciones visuales, táctiles y olfatorias, así como de delirios estructurados. Los trastornos afectivos no son significativos, aunque pueden presentar cuadros depresivos moderados, sin que lleguen a constituirse en una depresión mayor de tipo psicótico. Frecuentemente se asocia a una personalidad premórbida esquizoide o paranoide, y a déficits sensoriales (auditivos y visuales) no corregidos adecuadamente. Las alteraciones del comportamiento se presentan más en el periodo de crisis psicótica, pero en general hay menos desorganización y conductas bizarras que en aquellos con cuadros crónicos de esquizofrenia. Se ha descrito un mejor pronóstico funcional (4), probablemente relacionado con un adecuado funcionamiento premórbido y la edad tardía de inicio (5). Aunque persiste controversia respecto a su diferenciación en términos neurobiológicos y hallazgos en neuroimagen, existe evidencia que sugiere una asociación entre la forma tardía y un declive progresivo de las funciones cognitivas (6). Además, estos pacientes presentan mayor sensibilidad a efectos adversos extrapiramidales, requiriendo dosis más bajas de antipsicóticos (7). En el caso que nos ocupa, los potenciales factores de riesgo para el desarrollo de una psicosis serían el envejecimiento propio, la vida en soledad, la hipovitaminosis y las situaciones de estrés experimentadas a lo largo de la vida. La carencia de vitamina B12 tiene una alta prevalencia, especialmente en las edades avanzadas, y de hecho se le considera el déficit vitamínico más frecuente (8). En el caso que presentamos igualmente se comprobó al inicio del seguimiento que desde su médico de atención primaria se había pautado la reposición vitamínica y había sido normalizado el valor en un análisis posterior. Se descartó por el momento psicosis secundaria a proceso de deterioro cognitivo dado que en las visitas se apreciaba una función mental adecuada con una notable memoria episódica, un buen desempeño social, sin observarse alteraciones conductuales y su entorno no había detectado indicios de deterioro psíquico. En la psicosis de inicio tardío el inicio de la clínica suele ser abrupto, mientras que en la demencia es insidioso; y el curso crónico con episodios de reagudización, siendo en la demencia progresivo y con adición de déficits cognitivos y deterioro funcional. Además, la alteración psicopatológica del pensamiento observada en la paciente suponía un trabajo de estructuración y desarrollo delirante; a diferencia de los delirios primarios o aislados, propios de los casos de deterioro cognitivo (9). La inexistencia de ideas delirantes bizarras y de alteraciones sensoperceptivas resultarían también compatibles con un trastorno delirante, así como la ausencia de clínica prodrómica y de deterioro social o de las relaciones interpersonales de la paciente. El presente caso pone de manifiesto la posible relación entre la psicosis y la exposición a eventos traumáticos. A partir de la informaPSICOSIS DE INICIO TARDÍO. A PROPÓSITO DE UN CASO
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