Informaciones Psiquiátricas 2025 - nº 259 35 Introducción La comunicación del diagnóstico o la pérdida de salud en una persona afectada de trastorno mental genera un gran impacto que transforma el equilibrio (familiar, emocional y social) del usuario, pudiendo experimentar cambios de valores, objetivos y expectativas de futuro que deriven en conflictos relacionales (1). El TSS se ocupa de la situación de estrés psicosocial que surge de la problémica de salud mental, abordando la dimensión social, con el objetivo de promover su recuperación y restablecer el desequilibrio generado por la enfermedad. El Trabajo Social (TS) es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social (2). Según Kisnerman y Konopka3, los grupos socioeducativos son modalidades de intervención ampliamente reconocidas en el TS de grupos que buscan promover la adquisición de hábitos y comportamientos que mejoren la calidad de vida de los participantes. Como refiere Rosell4, este tipo de grupos se dirigen al desarrollo, adquisición de hábitos, comportamientos y funciones, que por distintas causas no forman parte del repertorio comportamental de los miembros del grupo. La adquisición de estas capacidades, llamadas también habilidades, puede representar un progreso personal, o bien evitar un proceso de deterioro y marginación social. Además, mediante este grupo socioeducativo se pretende contribuir al mejor afrontamiento de los usuarios ante las situaciones de la vida diaria. Por todo ello, se propuso desde TSS de Hospital de Día liderar una intervención grupal socioeducativa. El equipo de TSS fundamenta el grupo socioeducativo en el Modelo de Recuperación (5,6,7) para pacientes con enfermedad mental grave y los Modelos Activos de Salud basados en el concepto salutogénico de Aaron Antonovsky (8). Sobre los principios del Modelo de Recuperación recogemos: 1) Foco en la persona. El modelo coloca al individuo en el centro de su atención, reconociendo sus experiencias, fortalezas y objetivos únicos. 2) Perspectiva holística. La recuperación incluye varias dimensiones del bienestar, como aspectos sociales, emocionales y vocacionales, reconociendo la identidad de la persona más allá de la enfermedad mental. Desde esta perspectiva se invita al abordaje multidimensional sin limitarse al tratamiento de la sintomatología derivada de la enfermedad mental. GRUPOS SOCIOEDUCATIVOS EN SALUD MENTAL: EXPERIENCIA DESDE EL TRABAJO SOCIAL SANITARIO (TSS) EN HOSPITAL DE DÍA DE ADULTOS
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